Nuestro pequeño secreto.

Hace unos días, mis compañeras del programa de radio y una servidora conocimos el número de oyentes que nos escuchaban cada noche. Por una vez más, volvíamos a ser líderes absolutos en nuestra franja horaria y no solo eso, sino que subíamos en número de oyentes. Aquello fue motivo de celebración así que ni cortas ni perezosas, las cuatro nos fuimos a disfrutar de la noche Madrileña nada más terminar el programa del jueves. Estábamos de fiesta, felices, algo perjudicadas por el alcohol y porque no decirlo, cachondas. Natalia y Susana desaparecieron el resto de la noche, según ellas se marcharon a casa porque estaban cansadas y querían dormir, tanto Sara como una servidora no nos lo creímos.

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Nuestro pequeño secreto. (relato erótico).

Hace unos días mis compañeras del programa de radio y una servidora conocimos el número de oyentes que nos escuchaban cada noche. Una vez más, volvíamos a ser líderes absolutos en nuestra franja horaria. La felicidad que sentíamos era inmensa porque, además, contábamos con más amigos que nos escuchaban al otro lado de la radio.

Aquello fue motivo de celebración así que, ni cortas ni perezosas, las cuatro nos fuimos a disfrutar de la noche Madrileña al terminar el programa del jueves. Estábamos de fiesta, felices,  algo perjudicadas por el alcohol y un poco cachondas. Natalia y Susana desaparecieron el resto de la noche. Según ellas se marcharon a casa porque estaban cansadas del duro día de trabajo. Ni yo ni Sara nos creímos esa excusa.

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